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«Cap i pota» & Foranell Garnacha Blanca

El «cap i pota» es uno de los platos tradicionales de la cocina catalana de la casquería de ternera o de cordero. Su nombre viene dado de las partes utilizadas de la Cabeza ( morro, carrileras, lengüa…) y las Piernas (pies de la ternera o cordero). Es un guiso denso y muy sabroso, típico de los menús de «fonda» y de les celebraciones populares.

Características de este plato:

  • La base; tiene ser de carne de ternera  o de cordero «cap i pota» cortada a trozos y cocida previamente para ablandarla.
  • Un sofrito; de cebolla, tomate, ajo, pimentón rojo dulce o picante, laurel y vino rancio.
  • La picada; de almendras o avellanas tostadas, pan frito, ajo y perejil, para ligar la salsa.
  • La cocción ; tiene que ser lenta, hasta que la gelatina de los pies dé una textura espesa al guiso.
  • El resusltado; un plato de cuchara, meloso y muy sabroso, muchas veces servido con pan o con patatas.
el plato.

Lo primero que tenemos que hacer és hervir la casquería de la ternera hasta que quede bien tierna. Retirar y cortar a trozos. Hacer un sofrito con cebolla, ajos y tomate, y añadir vino rancio o coñac. Incorporar la carne y cubrir con el caldo de la cocción. Añadir la picada y dejar que se guise lentamente para que la salsa se espese. Rectificar de sal y de pimienta antes de servir.

El maridaje del plato «cap i pota» con nuestro vino Foranell Garnatxa Blanca se ve como un maridaje clásico catalán.

Nuestro vino ( Foranell Garnatxa Blanca), acostumbra a ser un vino blanco seco, de cuerpo medio-alto, untuoso, con buena acidez y notas de fruta blanca madura, hierbas mediterráneas y un toque salino propio del suelo granítico «el sauló«. Fermentado con crianza sobre lías que le dará volumen.

El plato,»cap i pota», és un guiso meloso, con textura gelatinosa y de sabor intenso gracias al sofrito i al vino rancio. Tiene puntos dulces ( por el tomate y la cebolla ) y una cierta untuosidad (por la gelatina y el colageno de los pies).

el maridaje.

Acidez fresca del vino para cortar la sensación de grasa y la gelatina del «cap i pota«, volumen y textura que acompasan la densidad del guiso ( no se queda corto como otros vinos blancos más ligeros). Aromas mediterráneos ( hinojo, hiervas aromáicas del mediterráneo ) que dialogan con el sofrito y la picada. Toque salino y mineral que dará un punto de contraste al plato.