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la biodiversidad.

La Biodiversidad es la gran variedad de vida que existe en la Tierra. No se trata solo de un recuento de cuántas especies diferentes de animales y plantas hay, sino que incluye todo el abanico de organismos vivos y las relaciones que se crean entre ellos.
La biodiversidad la podemos dividir en tres elementos diferentes:

*Diversidad genética.
*Diversidad de especies.
*Diversidad de ecosistemas.

La diversidad genética; Son las variedades de genes de dentro de una misma especie. Por ejemplo, todas las variedades de uva pertenece a la misma especie, pero su información genética varía. Esto permite que las especies se adapten a los cambios del entorno.

La diversidad de especies; Es el número de las diferentes variedades de uva que puede haber en una misma región o Denominación de Origen.

Mientras que la diversidad de ecosistemas; Son los diferentes hábitats donde conviven nuestras viñas sea en zonas secas o húmedas y las intervenciones que tienen con el medio físico ( el agua, el suelo, el aire).

La biodiversidad es vital porque funciona como una red de seguridad. Nos proporciona el oxígeno que respiramos , el agua limpia, la polinización de los cultivos, alimentos e incluso, la base de la mayoría de los medicamentos que nos salvan las vidas. Si una pieza de esta red desaparece , todo el sistema se debilita.

Actualmente, la biodiversidad está en peligro a causa de la actividad humana; como la deforestación, el cambio climático y la contaminación, por la cual  cosa protegerla es uno de los grandes retos de nuestro siglo.

La biodiversidad en el viñedo.
Durante décadas, muchos viñados se trataron como desiertos verdes. Un monocultivo limpio de cualquier hierba, basto en el uso de herbicidas hechos a medida. Pero la viticultura moderna ha entendido que una viña sana necesita vida.
La biodiversidad del viñedo no es solo una cuestión estética o ecológíca, es una herramienta clave de resiliencia económica y climática, vital para la salud del suelo y el control de las plagas.
Para transformar un monocultivo en un ecosistema rico, hacen falta coberturas vegetales que consisten a dejar crecer la hierba o sembrar deliberadamente leguminosas, cereales y crucíferas entre las líneas de cepos cambia completamente las reglas del juego. Sus beneficios hacen fijar el nitrógeno en la tierra de forma natural, evitando la erosión de la lluvia y actúan como una esponja que retiene la humedad. Las flores de la cobertura vegetal atraen insectos beneficiosos. En lugar de fumigar entre los ácaros o los gusanos de la uva, se busca que la fauna autóctona haga el trabajo: Mariquitas y crisopes; son auténticos depredadores natos del pulgó y del chinche de la viña. Abejas y moscardones mantienen la riqueza floral del entorno.
Un solo murciélago puede comerse centenares de polillas de la uva en una sola noche, eliminando la plaga más destructiva del fruto sin utilizar un solo gramo de químicos.
La polilla de la uva, es el gran quebradero de cabeza  de los viticultores: La mariposa pone los huevos a la uva, y las orugas perforan los grandes para alimentarse, el que abre la puerta al hongo de Botrytis, que puede destrozar toda la cosecha. En lugar de tirar insecticidas que matarían también a los insectos buenos, la agroecología usa dos armas principales:

La confusión sexual; una técnica con un gran éxito en la viticultura sostenible. Consiste a colgar unos pequeños difusores en las cepas que liberan de forma continua una feromona sistémica de la hembra de la polilla.

Cómo funciona?  El viñedo queda inundado de este olor. El macho, cuando quiere buscar una hembra para emparejarse, se siente completamente confundido por el exceso de señales y es incapaz de encontrarla. Si no hay encuentro, no hay apareamiento, no hay huevos y, por lo tanto, no nacen las orugas destructivas. És un método 100% específico que no daña a otro ser vivo ni deja residuos al vino.

En cuanto a los murciélagos y otros pájaros; mientras la confusión sexual reduce los apareamientos, los murciélagos hacen el control físico de la población restante. Como que las polillas tienen hábitos nocturnos, los pájaros diurnos no las pillan. Los murciélagos, en cambio, son su depredador perfecto. Para potenciar su presencia, algunos viticultores colocan cajas nido de madera orientadas en el sur/sudeste a unos 3-4 metros de altura, cerca de puntos de agua si es posible. Una colonia saludable de murciélagos actúa como un escudo de seguridad biológico permanente durante los meses de verano.
Estos son algunos de los aspectos que demuestran que el vino de calidad del futuro depende directamente del equilibrio del ecosistema. Si cuidas el viñedo, la viñedo se cuida solo.

Y que gana el vino con todo esto?
Esta transformación hacia la agroecología se traduce directamente en la cantidad de la botella: el concepto «Terroir»; un suelo vivo, pleno de bacterias y hongos simbióticos, ayuda las raíces de la cepa a absorber mejor los minerales  y los nutrientes. Esto hace que la uva exprese mucho mejor la tipicidad del terreno. Más allá de la propia parcela, los viticultores estamos recuperando los llamados elementos paisajísticos:

Los márgenes de piedra seca: Típicos en muchas zonas de Cataluña , sirven de refugio para reptiles y pequeños mamíferos que controlan los roedores.
Plantar ginebras, romero u olivos a los bordes de la viña rompe el monocultivo y crea corredores biológicos por olmo la fauna se puede mover y proteger.
La biodiversidad, por lo tanto, es el mejor seguro de la vida de la viña ante el cambio climático; un ecosistema rico se adapta mucho mejor a las sequías y a las temperaturas extremas.

Cómo afectan las levaduras salvajes de la viña a la fermentación del vino?
La mínima intervención química permite que la natura trabaje a favor nuestro, tanto en el viñedo como en la bodega.
Cuando hablamos de biodiversidad de la viña, a menudo pensamos en el que se ve a simple vista; (pájaros, plantas, insectos). Pero la biodiversidad microscópica es igual de importante y a la piel de la uva (en una capa cerosa llamada pruïna) y a la misma viña viven miles de millones de microorganismos; hongos, bacterias y levaduras. Si un viñedo es tratado con hongos y pesticidas químicos sistemáticos, esta población microbiana se destruye. En cambio, en un viñedo bio y ecológico, la población de levaduras salvajes (o indígenas) es rica y variada.
Cuando la uva se prensa y el mosto llega al depósito, empieza la fermentación espontánea. A diferencia de las bodegas industriales – que usan un solo tipo de levadura comercial seleccionada en un laboratorio, normalmente de un clon de Saccharomyces cerevisiae, la fermentación es una carrera de relevos:
La fase inicial (no-Saccharomyces): Géneros como Hanseniaspora, Cándida o Metshnikowia empiezan el trabajo. No toleran mucho el alcohol, pero durante los primeros días aportan una cantidad enorme de precursores aromáticos complejos, glicerol (que da cuerpo al vino) y matices únicos.
La fase final (Saccharomyces indígenas). A medida que el nivel de alcohol sube, las levaduras anteriores mueren y entran en juego colonias locales de Saccharomyces, que cogen el relevo y acaban de transformar el azúcar en alcohol.

El resultado en el vino, es el de un vino fermentado con levaduras salvajes es imprescindible. Tiene más capas aromáticas, más textura y refleja la identidad real de aquel año  y de aquella parcela. Es la máxima expresión de la tipicidad.